Extender la edad jubilatoria pareciera ser una opción elegida por la mayoría de los países en el mundo a fin de encontrar soluciones sustentables en el tiempo.

Entre las situaciones que se pueden observar a nivel mundial respecto de los sistemas previsionales, hay dos que impactan directamente y tienen que ver con el crecimiento de la expectativa de vida y la crisis laboral como una de las consecuencias de la pandemia.

El hecho de que la expectativa de vida se alargue, si bien es cierto es como producto del avance de la medicina, genera que quienes están en la etapa pasiva y dependiendo de los aportes de los activos, cada vez sean más personas y requieran de más tiempo para percibir sus prestaciones previsionales.

Por otro lado, la crisis laboral hizo que se pierdan fuentes de trabajo o que sea más complicado insertarse en el mercado laboral formal, por lo cual baja la recaudación previsional que es la principal fuente de ingresos para hacer frente al pago de las prestaciones previsionales, ya sean contributivas o no contributivas.

En búsqueda de soluciones, algunos países están evaluando y otros ya lo hicieron, la posibilidad de extender la edad jubilatoria de modo que el trabajador aporte más tiempo antes de acceder a la etapa de retiro. Así fue que, en nuestro país, la última Reforma previsional integral extiende hasta los 70 años de edad y de manera opcional, la edad jubilatoria para ambos sexos, aunque la misma legalmente sigue siendo de 60 años para la mujer y 65 años para el hombre. Esta reforma no sólo afectó al sistema previsional, sino además tuvo impacto explícito en la Ley de contrato de trabajo, toda vez que el empleador sólo podrá notificar al empleado que se encuentra en condiciones de jubilarse una vez cumplidos los 70 años de edad, aunque como se manifiesta más arriba, el trabajador podría optar por jubilarse antes.

El resultado de esta modificación es continuar recaudando previsionalmente producto de los aportes que se realizan y dilatar 5 o 10 años la obligación del Estado Nacional de pagar prestaciones previsionales.

Qué pasa en el mundo

En el mundo la tendencia actual es similar, aunque algunos países europeos analizan elevar la edad mínima de manera progresiva (de modo que quienes están próximo a cumplir no se vean perjudicados con el cambio de requisito) y en otros casos, además de elevar la edad se estaría evaluando también incrementar el porcentaje de aportes obligatorios.

Entre otras opciones de soluciones únicas o mixtas se encuentra la de definir una edad mínima para solicitar la prestación previsional, pero con la salvedad de que cuanto más tiempo espere el trabajador para jubilarse, mayor será el futuro haber previsional.

Una solución acorde a todos los sistemas sería abonar la prestación previsional en función o proporcionalmente al tiempo aportado; así es como funcionan las Cajas de profesionales; es decir hoy se pagan prestaciones previsionales en relación al tiempo efectivo de aportes.

De esa manera se fomentaría la ejecución del aporte previsional, sobre todo para quienes desarrollan tareas informales y seguir aportando más tiempo para quienes puedan hacerlo por sus condiciones laborales y de salud.

En nuestro país, si bien es cierto se extendió la edad jubilatoria hasta los 70 años, la realidad es que los empleados públicos no pueden ejercer esa opción, ya que al Estado Nacional le significa una erogación menor pagar la jubilación ordinaria que pagar las remuneraciones y cargas sociales.

Por último, y como ejemplo de Sistemas jubilatorios privados o de capitalización, como Chile y Perú, se les permite a los trabajadores durante crisis laborales, realizar rescates parciales de sus cuentas individuales; lo cual se permitió durante el año 2020, con motivo de la pandemia. Por supuesto que esos rescates parciales, incidirán más tarde en el haber de retiro.